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Ponferrada, ciudad de los Templarios

P.en >>> MI TIERRA el bierzo


Referencia que publica el CONFIDENCIAL en su seccion de viajes
acompañado de una fotografias

ver en >>>>> El Confidencial - VIAJES

Ponferrada, ciudad de los Templarios

@Elena Sanz

Sábado, 31 de marzo de 2007

En pleno corazón de El Bierzo reposa la villa leonesa de Ponferrada. Encrucijada de caminos, se ha convertido desde hace siglos en ciudad de paso de millones de peregrinos del Camino de Santiago. Mezcla perfecta del sosiego, historia, tradición, paisaje y gastronomía, ha tenido, desde tiempos antiguos, gran importancia estratégica. Sin embargo, será a raíz del descubrimiento en Compostela de la tumba del Apóstol Santiago, cuando la ciudad adquiera su máximo auge.

El origen de la ciudad puede situarse entre los siglos IX y XI, cuando el obispo de Astorga ordenó la construcción de un puente de hierro para los peregrinos: Pons Ferrata. Construido sobre el río Sil, el puente dará nombre al poblado que crecerá a sus alrededores.

La historia de la villa ha estado marcada por la llegada de la Orden del Temple, en 1178. Los templarios llegaron a Ponferrada con un objetivo claro: proteger a los peregrinos que se dirigían a Santiago. Su impronta en la ciudad ha perdurado en el tiempo. La huella más viva está en el Castillo de los Templarios, para cuya construcción aprovecharon las ruinas de una antigua ciudadela romana.

En la actualidad, poco queda de la fortaleza original ya que el castillo cambió en varias ocasiones de manos tras la marcha de los templarios -los Condes de Lemos, los Duques de Arjona, el Marqués de Villafranca-. Todos ellos modificaron a su antojo el castillo, eliminaron algunas construcciones y levantaron otras nuevas, con lo que perdió gran parte de su encanto.

Junto al castillo, otro de los atractivos de Ponferrada es la Basílica de la Encina, el monumento religioso más importante de la ciudad, que alberga a la Patrona de la Ciudad y del Bierzo: la Virgen de la Encina. Según cuenta la tradición, la imagen de la virgen fue escondida en el tronco de una encina para protegerla de los sacrilegios de los invasores árabes. Allí fue encontrada siglos después por los templarios cuando cortaban madera para reconstruir el castillo romano.

Los otros monumentos religiosos son la antigua Iglesia de San Antonio, hoy sede del Instituto de Estudios Bercianos, y el Convento de las Concepcionistas Franciscanas, que no puede visitarse porque es de clausura. Todos estos lugares se encuentran cercanos unos de otros, en el casco antiguo de la ciudad. A pesar de su belleza, todos quedan ensombrecidos por la impresionante figura del castillo.

La leyenda de San Genadio

Una vez en Ponferrada no hay que dejar pasar la oportunidad de visitar sus alrededores, que encierran enclaves espectaculares, como el Valle del Silencio o Las Médulas. A poco más de 20 kilómetros se encuentra el primero de estos parajes que debe su nombre a la antigua leyenda de un ermitaño llamado San Genadio, que vivió en una cueva de la zona. Este ermitaño meditaba tanto que incluso el bullicio de un riachuelo cercano le molestaba.

Para no incomodarlo, tanto el río como los pájaros de la zona decidieron guardar el más estricto silencio. Según cuenta la leyenda, ni siquiera las gotas de agua que caen en el interior de la cueva en la que habitaba San Genadio hacen el más mínimo ruido.

El Valle del Silencio hace honor a su nombre, ya que se trata de un espacio natural muy tranquilo, perfecto para escapar del ruido de las ciudades. Además, este valle guarda varios tesoros. Entre ellos, la iglesia de Peñalba de Santiago, una de las joyas de la arquitectura mozárabe, fundado por San Genadio.

Por último, otro lugar de obligada visita son Las Médulas, un paraje declarado Patrimonio de la Humanidad, a 23 kilómetros de Ponferrada. Se trata los restos de las antiguas minas romanas destinadas a la extracción de oro. Un auténtico tesoro que fue la ruina de la montaña ya que quedó reducida a una sucesión de aristas y picachos por culpa del expeditivo sistema de extracción. Las Médulas constituyen uno de los testimonios más importantes del paso de los romanos por la Penínsua Ibérica.

Hoja de ruta:

Cómo llegar: la vía del Noroeste(A-6), que atraviesa el Bierzo de este a oeste, conecta Madrid y Galicia. A 110 Kilómetros de Ponferrada el aeropuerto de León tiene conexiones diarias con Madrid y Barcelona.

Dónde dormir: Hotel Monte Medulio (en Las Médulas), Hotel AC Ponferrada, Hotel Temple, Casa Marigel.

Dónde comer: Mesón El Leñador, Mesón La Casa, Restaurante Altamira, Asador Berciano.

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Romance del agonizante

Dijo el que lo dijo :
"Que hablen de ti aunque sea mal (??)"
Entre el micrófono de oro de Jimenez LOSantos y y la Ponferradina de Zapatero, acabaremos siendo famosos los de Ponferrada.
PUBLICADO en

>>>>> MI TIERRA - el bierzo

>>>>>" SOSTENELLA Y NO ENMENDALLA"

ROMANCE DEL AGONIZANTE
Por Alfonso Ussía
La Razón , 3 de marzo de 2007


Los doctores Zapatero
y Pérez de Rubalcaba
vieron al agonizante
echado sobre la cama,
con los sus brazos atados,
con las sus piernas trabadas,
con la su tripa metida
hasta los predios del páncreas,
rapada la su cabeza,
las sus costillas marcadas,
y decidieron mandar
al enfermito a su casa.

La casa del enfermito
en San Sebastián se halla,
y como está muy pachucho
mandáronlo en ambulancia,
de la mano de su novia
la pobre Iratí Aranzábal.
Al verse a solas con ella
en la ambulante morada
el moribundo y su Iratí,
como en las fechas pasadas,
echaron cuatro polvetes
por la independencia vasca.

El primero, en Alcobendas,
el segundo, por Aranda,
el tercero, en Echegárate,
y el cuarto, junto a Zumárraga,
(que no está en ese camino,
pero la rima me manda).
A San Sebastián llegó
el paciente hecho una braga,
no por la huelga de hambre,
sino por el traca-traca.
Y alcanzado el hospital
por su pie salió el muy cara,
mientras en Madrid decía
el médico Rubalcaba
que su Iñaqui se moría,
que su Iñaqui se acababa,
y que, en vista de su estado,
lo mandaban a su casa.

En Barcelona, el doctor
Zapatero no opinaba.
Como Jefe del Sevicio
de Agonizantes Etarras
su orden se había cumplido
de golpe y a rajatabla.
Sonreía con dulzura
por su brillante semana.
El domingo en la ciudad
minera de Ponferrada

Con él presidiendo el palco,
el otro equipo de su alma,
la invicta Ponferradina
por uno a cero ganaba.
Y el jueves, tras unos días
sin dar con un palo al agua,
apurado por Otegui
y por Díaz Usabiaga,
por Pachi López, Ternera
y un editorial de Gara,
se bajaba los calzones,
se quitaba las enaguas,
se ponía de cuclillas,
en hinojos se mostraba,
y dejaba en libertad
al moribundo De Juana,
que acababa de pasar
la noche entera en la cama,
traca-traca y triqui-triqui
con su novia la Aranzábal.

Lo del doctor Zapatero
la peor sospecha reclama.
Mucho sabrá de él la ETA
que por algo lo amenaza.
¿Algo del once de marzo?
¿Algo de las cuchipandas
que se corría su gente
con la gente de la banda?
¿Algún compromiso escrito
de la cesión de Navarra?
¿Tendrá alguna grabación
Otegui con sus palabras?
La sociedad española
se lo pregunta escamada,
más aún desde la bomba
con dos muertos en Barajas,
que para él fue un accidente?
sin apenas importancia.
¿Qué importa para el Proceso
de Paz? una gamberrada
que sólo cuesta dos vidas
de personas inmigradas?
Los accidentes son eso,
inconvenientes que pasan.
(¿Estará ya Bermejovsky
redactando la demanda
para meterme en la cárcel
en el sitio de De Juana?).
Lo sabremos en el curso
de las próximas semanas.

El moribundo salía
andando de la ambulancia.
Dos centenares de bestias
como a un héroe lo trataban.
Una, en Estados Unidos,
Y veinticuatro en España,
las tumbas en las que duermen
sus víctimas masacradas,
en siena de sangre antigua
su nueva muerte anunciaban.
El agonizante irá
en pocos días a su casa
con los honores del héroe
y la vergüenza de España.
Los doctores Zapatero
y Pérez de Rubalcaba
han soltado a un asesino
al que no pasaba nada,
estercolándose en todas
las víctimas de la banda.
Los errores, se perdonan;
las ignominias, se pagan.
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