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El Tiempo Ponferrada

Romance del agonizante

Dijo el que lo dijo :
"Que hablen de ti aunque sea mal (??)"
Entre el micrófono de oro de Jimenez LOSantos y y la Ponferradina de Zapatero, acabaremos siendo famosos los de Ponferrada.
PUBLICADO en

>>>>> MI TIERRA - el bierzo

>>>>>" SOSTENELLA Y NO ENMENDALLA"

ROMANCE DEL AGONIZANTE
Por Alfonso Ussía
La Razón , 3 de marzo de 2007


Los doctores Zapatero
y Pérez de Rubalcaba
vieron al agonizante
echado sobre la cama,
con los sus brazos atados,
con las sus piernas trabadas,
con la su tripa metida
hasta los predios del páncreas,
rapada la su cabeza,
las sus costillas marcadas,
y decidieron mandar
al enfermito a su casa.

La casa del enfermito
en San Sebastián se halla,
y como está muy pachucho
mandáronlo en ambulancia,
de la mano de su novia
la pobre Iratí Aranzábal.
Al verse a solas con ella
en la ambulante morada
el moribundo y su Iratí,
como en las fechas pasadas,
echaron cuatro polvetes
por la independencia vasca.

El primero, en Alcobendas,
el segundo, por Aranda,
el tercero, en Echegárate,
y el cuarto, junto a Zumárraga,
(que no está en ese camino,
pero la rima me manda).
A San Sebastián llegó
el paciente hecho una braga,
no por la huelga de hambre,
sino por el traca-traca.
Y alcanzado el hospital
por su pie salió el muy cara,
mientras en Madrid decía
el médico Rubalcaba
que su Iñaqui se moría,
que su Iñaqui se acababa,
y que, en vista de su estado,
lo mandaban a su casa.

En Barcelona, el doctor
Zapatero no opinaba.
Como Jefe del Sevicio
de Agonizantes Etarras
su orden se había cumplido
de golpe y a rajatabla.
Sonreía con dulzura
por su brillante semana.
El domingo en la ciudad
minera de Ponferrada

Con él presidiendo el palco,
el otro equipo de su alma,
la invicta Ponferradina
por uno a cero ganaba.
Y el jueves, tras unos días
sin dar con un palo al agua,
apurado por Otegui
y por Díaz Usabiaga,
por Pachi López, Ternera
y un editorial de Gara,
se bajaba los calzones,
se quitaba las enaguas,
se ponía de cuclillas,
en hinojos se mostraba,
y dejaba en libertad
al moribundo De Juana,
que acababa de pasar
la noche entera en la cama,
traca-traca y triqui-triqui
con su novia la Aranzábal.

Lo del doctor Zapatero
la peor sospecha reclama.
Mucho sabrá de él la ETA
que por algo lo amenaza.
¿Algo del once de marzo?
¿Algo de las cuchipandas
que se corría su gente
con la gente de la banda?
¿Algún compromiso escrito
de la cesión de Navarra?
¿Tendrá alguna grabación
Otegui con sus palabras?
La sociedad española
se lo pregunta escamada,
más aún desde la bomba
con dos muertos en Barajas,
que para él fue un accidente?
sin apenas importancia.
¿Qué importa para el Proceso
de Paz? una gamberrada
que sólo cuesta dos vidas
de personas inmigradas?
Los accidentes son eso,
inconvenientes que pasan.
(¿Estará ya Bermejovsky
redactando la demanda
para meterme en la cárcel
en el sitio de De Juana?).
Lo sabremos en el curso
de las próximas semanas.

El moribundo salía
andando de la ambulancia.
Dos centenares de bestias
como a un héroe lo trataban.
Una, en Estados Unidos,
Y veinticuatro en España,
las tumbas en las que duermen
sus víctimas masacradas,
en siena de sangre antigua
su nueva muerte anunciaban.
El agonizante irá
en pocos días a su casa
con los honores del héroe
y la vergüenza de España.
Los doctores Zapatero
y Pérez de Rubalcaba
han soltado a un asesino
al que no pasaba nada,
estercolándose en todas
las víctimas de la banda.
Los errores, se perdonan;
las ignominias, se pagan.